La mente es quizás el órgano sexual más importante: tus pensamientos, emociones y creencias influyen profundamente en tu experiencia de placer.
La mente es posiblemente el órgano sexual más importante. Sin excitación mental, la respuesta física suele ser mínima o nula. Tus pensamientos, emociones, creencias y el contexto en que vives la sexualidad tienen un impacto directo en cuánto placer puedes experimentar. Esto se hace especialmente visible cuando el estrés, la ansiedad o la distracción apagan el deseo.
El modelo de respuesta sexual dual de Emily Nagoski explica que tenemos un 'acelerador' (lo que nos excita) y un 'freno' (lo que nos inhibe). Para muchas personas, los frenos son más potentes: preocupaciones por el cuerpo, miedo al juicio, culpa o experiencias pasadas pueden bloquear el placer incluso cuando el estímulo físico está presente y es adecuado.
Trabajar los aspectos mentales de la sexualidad, la forma en que piensas sobre tu cuerpo, el sexo y el placer, puede transformar profundamente tu experiencia. Esto no significa que el problema esté 'solo en tu cabeza', sino que mente y cuerpo son inseparables en la experiencia del placer.
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