Una fantasía es una imagen mental que genera excitación sin que necesariamente quieras vivirla, mientras que el deseo real implica querer experienciarlo.
Una fantasía es una imagen o escenario mental que genera excitación sin que necesariamente quieras vivirlo en la realidad. El deseo real, en cambio, es la motivación concreta de querer experimentar algo. Esta distinción es importante porque muchas personas sienten culpa por fantasías que en realidad nunca querrían llevar a cabo.
Por ejemplo, fantasear con una situación de poder, con alguien prohibido o con un escenario que en la vida real sería problemático no significa que quieras que ocurra. La mente sexual es libre y creativa precisamente porque opera en el terreno seguro de la imaginación, donde no hay consecuencias reales ni terceros afectados.
Reconocer esta distinción puede ser enormemente aliviador. No tienes que actuar cada fantasía ni preocuparte por tenerlas. Lo que sí pueden indicarte es en qué tipo de experiencias emocionales o sensoriales sientes interés, lo cual puede ser información útil para explorar tu sexualidad de forma consciente y consentida.
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