El debate científico sobre la adicción a la pornografía es complejo; lo relevante es si su consumo interfiere con tu bienestar o tus relaciones.
El concepto de 'adicción a la pornografía' es científicamente controvertido. Hasta el momento, no figura como trastorno en los manuales diagnósticos como el DSM-5, aunque sí existe el diagnóstico de 'comportamiento sexual compulsivo' en la CIE-11, que puede incluir el uso problemático de pornografía en ciertos contextos. La diferencia terminológica es relevante.
Lo que sí puede ocurrir es que algunas personas sientan que no pueden controlar cuánto tiempo pasan viendo pornografía, que interfiera con su trabajo o sus relaciones, o que necesiten contenido progresivamente más extremo para excitarse. Cuando el consumo genera angustia real o pérdida de control, eso merece atención profesional.
Antes de concluir que eres 'adicto/a', vale la pena explorar qué función cumple ese consumo: ¿escape del estrés, regulación emocional, soledad? Entender el para qué es más útil que la etiqueta. La terapia puede ayudarte a evaluar tu situación sin moralismos y encontrar un camino más saludable.
Si tienes dudas, puedes agendar una sesión con Florencia.