La masturbación compulsiva sí puede convertirse en un problema cuando genera malestar o interfiere con la vida diaria, aunque el concepto de adicción sexual es debatido científicamente.
El concepto de adicción sexual es técnicamente debatido en la comunidad científica —no figura como diagnóstico en el DSM-5— pero el comportamiento sexual compulsivo sí está reconocido en la CIE-11 de la OMS. Lo que importa clínicamente no es la frecuencia, sino si la conducta está fuera de tu control y genera consecuencias negativas en tu vida.
La masturbación puede volverse problemática cuando sientes una urgencia que no puedes manejar, cuando interfiere con el trabajo, los estudios o las relaciones, cuando la usas de manera constante para regular emociones difíciles o cuando genera culpa intensa pero igualmente se repite. En esos casos, la consulta profesional es una buena idea.
En terapia, estos patrones se abordan sin moralizar y con una mirada comprensiva. Muchas veces, la conducta compulsiva responde a necesidades emocionales insatisfechas o mecanismos de regulación disfuncionales que se pueden trabajar de manera efectiva.
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