La disfunción eréctil es muy frecuente y tiene causas tanto físicas como psicológicas, con tratamientos efectivos para cada caso.
La disfunción eréctil —dificultad para lograr o mantener una erección suficiente para la actividad sexual— afecta a personas de todas las edades, aunque su prevalencia aumenta con los años. Lejos de ser un reflejo de masculinidad o de atracción hacia tu pareja, es una respuesta fisiológica que puede verse afectada por múltiples factores.
Las causas físicas más frecuentes incluyen enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, obesidad, tabaquismo y ciertos medicamentos. Las causas psicológicas son igualmente importantes: la ansiedad de rendimiento (el miedo a "fallar" que paradójicamente provoca el fallo), el estrés, la depresión y los problemas de pareja pueden por sí solos generar o mantener la disfunción eréctil.
El diagnóstico diferencial entre causas orgánicas y psicológicas es importante para orientar el tratamiento. En muchos casos se trabaja de manera simultánea: el médico urólogo evalúa y trata las causas físicas, y la terapia sexual aborda la dimensión emocional y relacional. Los resultados con un abordaje integral son muy positivos.
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