La dificultad para hablar de sexo tiene raíces culturales, familiares y emocionales que vale la pena explorar.
Si sientes que hablar de sexo te genera incomodidad, vergüenza o ansiedad, no estás sola/o. En Chile, como en muchos países latinoamericanos, el sexo ha sido históricamente un tema tabú, asociado a la moral religiosa y a la idea de que "esas cosas no se hablan". Estas creencias se internalizan desde la infancia y pueden seguir operando en la adultez sin que nos demos cuenta.
Además, existe el miedo al juicio: que te vean como "demasiado" o "de poco", que tu pareja se sorprenda o rechace lo que dices, o simplemente que no sepas cómo poner en palabras algo tan íntimo. Todo esto es completamente normal y tiene sentido dado el contexto en que nos criamos.
La buena noticia es que esta dificultad no es permanente. Con trabajo personal y, en muchos casos, acompañamiento terapéutico, es posible desarrollar un vocabulario sexual propio y ganar confianza para hablar de estos temas. El primer paso es reconocer que el silencio también comunica, y que romperlo puede abrir espacios de conexión profunda.
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