Los antidepresivos más comunes tienen efectos secundarios sexuales frecuentes y hay estrategias para manejarlos sin abandonar el tratamiento.
Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina-noradrenalina (IRSN) son los antidepresivos más prescritos, y también los que más efectos secundarios sexuales tienen. Los más frecuentes son: disminución del deseo sexual, dificultad para llegar al orgasmo (el más común), anorgasmia, y en personas con pene, eyaculación retardada o ausente.
Estos efectos no son imaginados ni "psicológicos": son consecuencia directa del aumento de serotonina en el sistema nervioso, que inhibe las vías dopaminérgicas y noradrenérgicas implicadas en la excitación y el orgasmo. Pueden aparecer desde las primeras semanas del tratamiento y persistir mientras se toma el medicamento.
Las opciones ante estos efectos incluyen: esperar a ver si mejoran con el tiempo (a veces lo hacen), reducir la dosis con supervisión médica, cambiar a un antidepresivo con menor perfil de efectos sexuales (como bupropión o mirtazapina), o agregar un fármaco coadyuvante. Nunca suspendas el antidepresivo solo por efectos sexuales: consulta primero con quien te lo recetó.
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