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Vaginismo: qué es, por qué ocurre y cómo se trata

Florencia Grebe
Ps. Florencia Grebe

1 de enero de 2025  · 2 min de lectura

En mi consulta llegan personas que llevan años creyendo que son "demasiado pequeñas", que "su cuerpo no sirve para el sexo", que están condenadas a vivir con dolor. Cuando finalmente les explico que lo que tienen tiene nombre y tratamiento efectivo, muchas veces se les van las lágrimas.

El vaginismo es la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico que rodean la vagina, lo que hace que la penetración sea dolorosa o imposible. La persona no lo hace adrede; su cuerpo está respondiendo con miedo o protección ante algo que percibe como una amenaza, aunque conscientemente ella quiera tener relaciones.

Por qué ocurre

No hay una sola causa. He acompañado a muchas personas con vaginismo, y las historias son muy distintas. Puede surgir después de una experiencia de abuso sexual. Puede estar relacionado con mensajes muy negativos sobre el sexo recibidos en la infancia o adolescencia. Puede aparecer después de un parto difícil. Puede ser la respuesta de un cuerpo muy ansioso que aprieta todo cuando siente tensión. O puede surgir sin una causa clara que la persona pueda identificar.

En algunos casos es primario (nunca ha podido haber penetración) y en otros es secundario (antes era posible y luego se instaló el problema). En ambos casos, la respuesta no es "fuerza de voluntad": el espasmo muscular es involuntario.

Lo que no ayuda

Tratar de "empujar" a través del dolor. Sentir vergüenza y no buscar ayuda. Pensar que con la pareja correcta se va a resolver solo. Beber alcohol como manera de relajarse para poder tener relaciones. Todo eso en el mejor caso no mejora nada; en el peor, refuerza la asociación de la penetración con algo peligroso.

Qué sí funciona

El tratamiento más efectivo para el vaginismo combina fisioterapia de suelo pélvico con psicoterapia o trabajo con una terapeuta sexual. La fisioterapia trabaja el componente muscular, enseñando a reconocer y relajar los músculos de la zona. La terapia trabaja el componente emocional y cognitivo: las creencias, el miedo, la historia que el cuerpo está contando.

Los dilatadores vaginales, usados progresivamente y con orientación profesional, son una herramienta útil. No son un "accesorio raro": son una forma clínica y comprobada de ir acostumbrando el cuerpo a la sensación de penetración de manera controlada y sin dolor.

El proceso lleva tiempo, pero las tasas de éxito son muy altas. La mayoría de las personas que reciben tratamiento adecuado logran tener una vida sexual plena.

Una cosa más importante

El vaginismo no define lo que puedes disfrutar sexualmente. Hay muchísimas formas de vivir el placer y la intimidad que no implican penetración vaginal. Mientras trabajas en el proceso de tratamiento, puedes seguir teniendo una vida sexual activa y satisfactoria. El objetivo no es "aguantar la penetración", sino construir una relación con tu cuerpo y tu sexualidad que sea placentera.

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Florencia Grebe

Florencia Grebe

Psicóloga UC · Máster Universitat de Barcelona

Psicóloga Clínica especializada en terapia de pareja y sexualidad. Estudios en la Universidad Católica y Máster en la Universitat de Barcelona.

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