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Por qué baja el deseo sexual en la pareja (y qué hacer)

Florencia Grebe
Ps. Florencia Grebe

1 de enero de 2025  · 2 min de lectura

Por qué baja el deseo sexual en la pareja (y qué hacer)

En mi consulta, es rarísimo que pase una semana sin que alguien me diga alguna versión de esto: "Antes nos deseábamos muchísimo, y ahora ya casi no tenemos sexo. ¿Qué nos pasó?". La pregunta viene cargada de culpa, de miedo, y muchas veces de vergüenza.

Lo primero que les digo es que lo que les pasó tiene nombre y es enormemente común: se llama desincronización del deseo, y afecta a la gran mayoría de las parejas en algún momento de su historia.

El deseo no es un estado fijo

Uno de los mitos más dañinos sobre la sexualidad es que el deseo debería ser espontáneo, constante y simétrico en la pareja. Que si te tienes que "esforzar" para querer tener sexo, algo está mal. Eso no es cierto.

El deseo sexual es dinámico. Sube y baja según el estrés, la salud, las etapas vitales, la calidad del vínculo emocional, la monotonía, los cambios hormonales, y docenas de factores más. En parejas de largo plazo, es absolutamente normal que el deseo baje después de la etapa inicial de enamoramiento.

Factores que influyen en el deseo

He acompañado a muchas personas que descubrieron que su bajo deseo tenía una causa física: hipotiroidismo, déficit de testosterona, efectos secundarios de antidepresivos, menopausia. Si el cambio fue brusco, siempre vale la pena descartar causas médicas con un profesional de salud.

Pero en la mayoría de los casos que veo, los factores son psicológicos y relacionales: estrés laboral sostenido, conflictos no resueltos en la pareja, imagen corporal negativa, depresión o ansiedad, trauma sexual no trabajado, o simplemente mucho tiempo sin cultivar la intimidad.

La dinámica "buscador-evitador" es muy frecuente: una persona quiere más sexo, la otra siente presión y se aleja, lo que genera más frustración en la primera y más presión sobre la segunda. Es un ciclo que se retroalimenta y que puede volverse muy doloroso si no se interviene.

Qué ayuda realmente

Lo primero es sacar el sexo de la ecuación por un tiempo. Sé que suena contradictorio, pero cuando hay mucha presión alrededor del deseo, a veces ayuda comprometerse como pareja a no tener relaciones sexuales durante unas semanas y enfocarse solo en contacto físico no sexual: abrazos, caricias, masajes. Eso permite que el cuerpo y la mente se relajen y el deseo tenga espacio para emerger sin presión.

También ayuda cultivar el deseo individual antes del compartido. ¿Qué cosas te hacen sentir bien en tu cuerpo? ¿Qué situaciones te ponen de buen humor y receptiva/o? ¿Qué necesitas tú, más allá de la relación, para sentirte vital? El deseo sexual vive en un ecosistema más amplio que la relación de pareja.

El deseo responsive también es válido

Hay personas cuyo deseo es espontáneo (surge solo, sin contexto) y personas cuyo deseo es responsivo (surge en respuesta a un estímulo, cuando ya está ocurriendo algo placentero). Ninguno de los dos es más normal. Si eres del segundo tipo, no estás "fría/o": simplemente necesitas más contexto para que tu deseo aparezca.

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Florencia Grebe

Florencia Grebe

Psicóloga UC · Máster Universitat de Barcelona

Psicóloga Clínica especializada en terapia de pareja y sexualidad. Estudios en la Universidad Católica y Máster en la Universitat de Barcelona.

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